BLOOD FLOW RESTRICTION: la herramienta que todo kinesiólogo musculoesquelético debería manejar.

  • ¿Qué es el blood Flow restriction?

    El Blood Flow Restriction (BFR) es una modalidad de trabajo que consiste en la restricción parcial del flujo sanguíneo aplicando un manguito o cuff lo más proximal posible en la extremidad del usuario (1).

    El cuff debe ser de un material que permita una óptima medición para una aplicación segura y evitar riesgo de daño de tejidos.

La restricción de flujo sanguíneo busca potenciar los mecanismos de hipertrofia y fuerza muscular favoreciendo uno de los pilares fundamentales para el crecimiento muscular: el estrés metabólico (2).

Durante su aplicación, el BFR genera acumulación de metabolitos y otras sustancias a nivel muscular, tanto hacia arriba como hacia abajo del cuff desencadenando la activación de diferentes vías de señalización y mecano transducción que favorecerían el crecimiento muscular principalmente (3). 

¿En qué modalidades se puede aplicar el BFR?

En la evidencia científica actualizada podemos encontrar diferentes formatos de aplicación.

Los protocolos más comunes descritos pueden ser (4):

  • BFR – RE
  • BFR – AE
  • BFR – P 

BFR – RE (RESISTED EXERCISE)

Es una de las aplicaciones más comunes y la más utilizada en el mundo de la rehabilitación musculoesquelética. Para poder utilizar este protocolo se necesita conocer la LOP (limb oclussion pressure) o AOP (arterial oclussion pressure) y desde allí trabajar en base a un porcentaje entre 30-50% en extremidad superior y 50-80% en extremidad inferior. Esto permitiría una aplicación fuera de riesgos ya que se limitaría el flujo arterial y se restringiría el retorno venoso, pero no generaría isquemia o daño a los tejidos bajo el cuff.

Además, se necesita un trabajo al 20-40% de 1 RM para poder permitir un estrés mecánico que también favorezca el crecimiento y fortalecimiento muscular.

La prescripción recomendada es 2-3 series al fallo o 3-5 ejercicios de 30-15-15-15 o 20-10-10-10 series de repeticiones con 30-60 segundos de descanso entre series. 2-3 veces por semana

BFR-AE (AEROBIC)

Este formato de trabajo es menos común pero altamente beneficioso para aquellos deportistas o personas que requieran trabajo de hipertrofia y que se vean más beneficiados del componente aeróbico del ejercicio.

Aquí nuevamente se utilizará la LOP o AOP pero entre 40-80% dependiendo de las sensaciones del usuario.

Se puede utilizar en cicloergómetro o en caminata y su intensidad se aplica en base a < del 50% de VO2Máx (consumo de oxígeno máximo) o FCreserva (frecuencia cardíaca de reserva). Su cálculo se obtiene de la fórmula de Karvonen.

La prescripción recomendada es 5-20 minutos por 2-3 veces por semana.

BFR – P (PASSIVE)

Esta modalidad suele ser utilizada en pacientes que se encuentren en UTI/UCI o aquellos que mantengan inmovilizaciones prolongadas puesto que ayudaría a evitar la pérdida de masa muscular en dichas condiciones. Actualmente sigue siendo investigada pero dentro de su evidencia tiene resultados prometedores.

A diferencia de los formatos anteriores aquí se utilizará el 70 – 100% de la LOP o AOP, pero con una corta duración de aplicación: 5 minutos por 3-5 series.

La frecuencia es de 1-2 veces al día durante todo el periodo que sea de inmovilización.

¿Qué beneficios y efectos genera el BFR en el ser humano?

El beneficio principal es que nos permitirá trabajar con cargas bajas (20-40% de 1RM) y obtener similares resultados en fuerza e hipertrofia que como si se trabajara con entrenamiento resistido de alta intensidad >70% RM. Pero además se han descrito otros beneficios como (5,6):

  • Potencia la recuperación a nivel óseo (Linero et al, 2021. Bittar et al, 2018)
  • Beneficios en capacidad cardiovascular (Formiga et al, 2020. Silva et al, 2019)
  • Mejora el tiempo hasta el agotamiento (Paton et al, 2017)
  • Optimiza rendimiento en tareas funcionales (Clarkson et al, 2017)
  • Disminuye los efectos de inmovilización (Kubota et al, 2008)
  • Respuesta Hipoalgésica post ejercicio (Hughes et al, 2020. Korakakis et al, 2018)
  • Aporta a la lucha contra los efectos adversos de la diabetes tipo 2 a nivel muscular (Saatman et al, 2021)
  • Etc

Dentro de los efectos en el ser humano, además de los ya mencionados a nivel muscular podemos encontrar:

  • Reclutamiento de fibras tipo 2 antes que el tipo 1 durante su aplicación
  • Optimización de la resistencia muscular local
  • Respuesta endocrina: potenciación de liberación de hormona de crecimiento, catecolaminas, testosterona, entre otras.

¿Existen riesgos de su aplicación?

Todo lo que hacemos nos hace enfrentarnos a riesgos, pero cuando de BFR se trata, lo más importante para disminuir la probabilidad de algún efecto adverso es poder hacer un screening profundo que permita una aplicación segura.

Los 3 riesgos principales descritos en la evidencia son (5):

  1. Tromboembolismo venoso: 

El BFR podría ser aplicado en este tipo de pacientes luego de consultarlo con el grupo médico encargado del tratamiento del usuario. Si la persona no presenta esta patología al momento de querer aplicar esta terapia se deben considerar antecedentes familiares puesto que podría estar en riesgo si la aplicación no se realiza de acuerdo con los protocolos planteados, específicamente cuando se trata del tiempo bajo oclusión (7).

  • Respuesta cardiovascular alterada:

Uno de los efectos en el ser humano es el aumento del reflejo presor de ejercicio (8) que fomentaría a un aumento excesivo y no deseado de la frecuencia cardiaca, contractilidad, gasto cardiaco y presión arterial en poblaciones con comorbilidades como hipertensión arterial (HTA), falla cardiaca y enfermedad vascular periférica. 

Esta es una de las razones importantes por las cuales siempre que se va a aplicar BFR se deben tomar signos vitales y tener en consideración todos los posibles factores de riesgo para prevenir cualquier respuesta no deseada.

  • Daño muscular excesivo:

Parte de realizar ejercicio y del desarrollo muscular es el daño hacia el tejido muscular.  Una de las complicaciones más severas al realizar ejercicio resistido de alta intensidad sin una buena adaptación previa y otros factores asociados como la hidratación es la rabdomiólisis (9), que es la destrucción de tejido muscular cuyos residuos llegan al torrente sanguíneo generando complicaciones a nivel renal y sistémico.

Con la aplicación de BFR se expone a mayor daño muscular en casos donde la prescripción del tratante no sea la correcta, la aplicación y medición del LOP no se realicen de la manera ideal o sea defectuosa y también cuando no se considera el nivel de condición física basal de la persona.

Sin embargo, sólo se han expuesto 4 casos de rabdomiólisis asociados al uso de BFR lo que se clasificaría como un riesgo raro o poco común.

En resumen, la restricción de flujo sanguíneo es una herramienta tremendamente potente para aquellos que se dediquen a la rehabilitación puesto que permite obtener beneficios similares a como si se entrenara de manera resistida con alta carga mientras se permite una correcta recuperación de tejidos. Permite a la persona poder reestablecer su capacidad de carga de manera mucho más eficiente sin tener que pasar por el proceso de exposición gradual en fases agudas en una lesión. Es un formato de trabajo que tiene riesgos pero que pueden ser completamente minimizados si se realiza una buena anamnesis, una correcta aplicación y una excelente dosificación.

Si te interesa este tema puedes revisar nuestro curso en academia biomecánica deportiva, en él se habla desde un punto de vista teórico sobre la hipertrofia muscular en el ser humano y luego como se conectaría con el blood Flow restriction considerando todas las aristas planteadas desde la evidencia para una correcta y eficiente aplicación.

APRENDE MÁS SOBRE BFR EN NUESTRO CURSO ONLINE CON ACCESO INMEDIATO

Bibliografía

  1. Scott, B. R., Loenneke, J. P., Slattery, K. M., & Dascombe, B. J. (2015). Exercise with blood flow restriction: an updated evidence-based approach for enhanced muscular development. Sports medicine (Auckland, N.Z.)45(3), 313–325. https://doi.org/10.1007/s40279-014-0288-1
  2. Schoenfeld B. J. (2010). The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of strength and conditioning research24(10), 2857–2872. https://doi.org/10.1519/JSC.0b013e3181e840f3
  3. Pope, Zachary K.; Willardson, Jeffrey; and Schoenfeld, Brad J., “EXERCISE AND BLOOD FLOW RESTRICTION” (2013). Faculty Research and Creative Activity. 37.
    https://thekeep.eiu.edu/kss_fac/37
  4. Lorenz, D. S., Bailey, L., Wilk, K. E., Mangine, R. E., Head, P., Grindstaff, T. L., & Morrison, S. (2021). Blood Flow Restriction Training. Journal of athletic training56(9), 937–944. https://doi.org/10.4085/418-20
  5. Rolnick N, Kimbrell K, Cerqueira MS, Weatherford B and Brandner C (2021) Perceived Barriers to Blood Flow Restriction Training. Front. Rehabilit. Sci. 2:697082. doi: 10.3389/fresc.2021.697082
  6. Lorenz D. (2021). Blood Flow Restriction: Cause for Optimism, But Let’s Not Abandon The Fundamentals. International journal of sports physical therapy16(3), 962–967. https://doi.org/10.26603/001c.23725
  7. Bond, C. W., Hackney, K. J., Brown, S. L., & Noonan, B. C. (2019). Blood Flow Restriction Resistance Exercise as a Rehabilitation Modality Following Orthopaedic Surgery: A Review of Venous Thromboembolism Risk. The Journal of orthopaedic and sports physical therapy49(1), 17–27. https://doi.org/10.2519/jospt.2019.8375
  8. Spranger, M. D., Krishnan, A. C., Levy, P. D., O’Leary, D. S., & Smith, S. A. (2015). Blood flow restriction training and the exercise pressor reflex: a call for concern. American journal of physiology. Heart and circulatory physiology309(9), H1440–H1452. https://doi.org/10.1152/ajpheart.00208.2015
  9. Torres, P. A., Helmstetter, J. A., Kaye, A. M., & Kaye, A. D. (2015). Rhabdomyolysis: pathogenesis, diagnosis, and treatment. The Ochsner journal15(1), 58–69.
Artículo escrito por
Klgo. Renzo Nordio Salgado

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *